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lunes, 16 de septiembre de 2013

MADRID 2020 A TODO LUJO

Madrid 2020: los excesos y lujos de la delegación española en Buenos Aires


Pese al fracaso ante el Comité Olímpico, la delegación española se permitió algunos gastos en Buenos Aires. Dispuso de un hotel cinco estrellas para 300 personas, contrató un salón exclusivo para eventos, pagó el viaje de más de 100 periodistas (uno de este diario) y arrendó un piso de 200 metros cuadrados en el barrio más caro de la ciudad. Hasta trajo desde España 170 kilos de ibérico y hospedó al mejor jamonero del mundo bajo el mismo techo que el Príncipe Felipe. El hotel y los viajes formaban parte de intercambios con patrocinadores.

Calima fue el escenario de la derrota. Los carteles con la leyenda “Madrid 2020” colgados de la pared quedaron inmediatamente fuera de juego. El sueño había terminado. Mariano Rajoy, los Príncipes de Asturias, Ana Botella y Alejandro Blanco lo observaron por televisión desde una pantalla gigante. “La más angustiada era Doña Letizia”, repiten los empleados del local, que todavía recuerdan su decepción.

Fueron jornadas full time en Calima. Aunque desde el salón ocupado por la delegación hispana no quisieron revelar el coste de esta instalación, su alquiler cuesta 2.000 euros por día. La comida y la bebida para todos los invitados elevan el presupuesto hasta casi 10.000 diarios, según fuentes del sector.

La ubicación de algunos de los lugares que frecuentó la delegación española era estratégica: estaban en el corazón de Puerto Madero, la zona más cara de la ciudad de Buenos Aires. Desde allí se puede observar, por ejemplo, la Torre YPF construida por el reconocido arquitecto César Pelli o la Casa Rosada. Una zona cómoda incluso para recorrer a pie el circuito entre el Hilton y el Hotel NH Tower (http://www.nh-hotels.com/nh/en/hotels/argentina/buenos-aires/nh-city–and–tower.html), lugar de hospedaje en el distrito histórico de la candidatura española.

Un cinco estrellas sólo para la delegación española

Jueves por la noche. Doscientas personas esperaban su turno en el lobby del Hotel NH Tower. Un check-in multitudinario. Desembarcaba el chárter de Air Europa, esponsor de Madrid 2020. Llegaron deportistas, periodistas y algún político, todos a la espera de subir a las habitaciones.

Durante tres días, este hotel de cinco estrellas estuvo cerrado al público. Todas las habitaciones estuvieron a disposición de la comitiva madrileña. “Llegaron a ser casi 300 personas hospedadas”, asegura Diego Montero, gerente corporativo de El Corte Inglés Viajes, que organizó parte de la excursión a Buenos Aires. Fueron 369 habitaciones y 11 salas a disposición, afirman fuentes consultadas por este periódico.

Allí se hospedaron todos. Los miembros de la Casa Real. Las estrellas del deporte, como Pau Gasol y Sergio “Maravilla” Martínez. La comitiva política. Sólo hubo dos excepciones: Ana Botella prefirió dormir en la residencia del embajador en Argentina, Román Oyarzún Marchesi, en el barrio de Palermo; y Alejandro Blanco, que se alojó en el Hilton, epicentro del lobby olímpico.

Durante una semana, el NH Tower se transformó en “La Casa de España”. También se utilizaron sus salones, como el Gaudí, para las conferencias de prensa. El sábado por la noche, después de la última aparición pública frente a los periodistas, también se usaron para hacer la fiesta final de Madrid 2020. Un agasajo para 400 personas, entre ellos Rajoy y el Príncipe.

“Nos sorprendió la sencillez del Príncipe. Se alojó en una suite común”, resaltó un miembro de la comitiva poco acostumbrado a tratarlo. Fuentes del hotel confiesan que esperaban que se hospedara en la suite presidencial, la habitación más lujosa del edificio, que después fue ocupada por Mariano Rajoy.

Consultados por El Confidencial, desde El Corte Inglés se negaron a revelar el coste de la estancia en Buenos Aires. Según pudo saber este periódico, la habitación más económica del hotel cuesta 125 dólares, la suite que usaron los Príncipes, 175, y la suite presidencial se cotiza hasta los 400 dólares.

170 kilos de jamón ibérico

“Era muchísima gente. Incluso había más de 100 periodistas que llegaron todos juntos y se alojaron ahí. Estaba Televisión Española, pero también medios privados”, comentó una fuente que vivió el día a día de la delegación. Desde El Corte Inglés, Montero ratificó que muchos periodistas se hospedaron en el NH, aunque evitó dar detalles. “No podría precisiones la cantidad. El viaje en avión fue cortesía de Air Europa. En realidad, fue parte de la negociación como esponsor de Madrid 2020”.


Del buen comer tampoco se privó la delegación española. Trajo a Buenos Aires 170 kilos de jamón ibérico. Por eso, la comitiva incluyó a Florencio Sanchidrián, el mejor cortador de jamón del mundo, que también se alojó en el NH.

“Más austeros no podíamos ser. Nos hubiese gustado traer más miembros del equipo de Madrid 2020. Eran menos de diez”, dice Montero, quien evitó responder por qué había tan pocos miembros de la candidatura Madrid 2020 en una delegación de 300 personas.

Los salones del hotel NH y los 452 metros cuadrados de Calima no fueron suficientes. La delegación española también alquiló el cuarto piso del edificio Porteño Plaza I. Una torre de oficinas construida justo enfrente del Hotel. Eran 200 metros cuadrados, distribuidos en siete habitaciones y un salón. Un espacio al que sólo tenían acceso unas 50 personas, dedicado exclusivamente para hacer lobby. Algunos miembros del Comité Olímpico, como el norcoreano Chang Ung y el uruguayo Julio César Maglione fueron vistos mientras cruzaban la calle Olga Cossenttini y atravesaban la impactante entrada vidriada del edificio.
El metro cuadrado de una oficina en el barrio más caro de Buenos Aires cotiza 4.500 euros. Según fuentes del mercado inmobiliario, el alquiler del inmueble sin el equipamiento supera los 2.000 euros.

Esa oficina del cuarto piso también fue utilizada como sala de ensayos y planificación. Allí entrenaron las exposiciones que el sábado se hicieron ante los miembros del COI en la asamblea definitiva. “Sí, escuché el ensayo de Botella. Es increíble que en la exposición sonaba igual y nadie le haya dicho nada”, confiesa una fuente que tuvo acceso al edificio durante toda la semana.

Los gastos no se limitaron al alquiler. “Trajeron de todo. Perdí la cuenta de la cantidad de muebles que subieron. También trajeron muchas cosas de electrónica y sonido. Equiparon la oficina a nuevo”, confiesa un conserje del edificio. Y agrega: “Nos quedamos con todo lo que sobró. Todavía tengo el vino que el Príncipe se hizo traer desde España. ¿Lo querés?”.

Lee el artículo completo en http://www.elconfidencial.com

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